sábado, 23 de mayo de 2009

El futuro


Como buena ingenua, adoro las historias de ruptura, incendios, nuevas vidas y punto final. No hay mejor momento que ese breve instante que se sitúa entre el fin de algo y el principio de otra cosa. Es el segundo inexistente, donde un ojo mira satisfecho la puerta que uno decidió cerrar de golpe y el otro proyecta un viaje repleto de nuevos paisajes. Desde hace bastante tiempo sólo me permito ver el futuro como continuación, no lo visto con un traje brillante de nuevos comienzos. Es un vicio como otro cualquiera, igual que siempre nos preguntamos por qué hacer algo y nunca por qué no hacerlo. Por supuesto que no soy una lumbrera, así que encontrar respuestas no me resulta fácil, de modo que mañana me preguntaré "¿por qué no?"y así, aunque se quede la pregunta sin responder, podré soñar con ingenuas historias de ruptura y no tendré una razón para no hacerlo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Chau, viejo

y gracias por todo.


miércoles, 13 de mayo de 2009

A y B

En la vida siempre es más cómodo tener una vía única que seguir. Si hay dos, la cosa se complica. Mentira. Mientras se mantienen abiertos dos caminos nos sentimos reyes. Digamos que tenemos el camino A y el camino B. Ya desde el momento de asignar las letras estamos eligiendo. Nos resistimos porque no queremos cerrar B, pero esta elegido: queremos el A. Un día, por hartazgo o porque no sabemos caminarlo, se nos cierra A. Bueno, ya sabíamos que era difícil, quizás por eso mantuvimos operativo B. Cuando sólo nos queda un camino nos sentimos fracasados, así que lo más probable (en mi caso) es que gane el orgullo y dinamite el paso a la segunda opción para no continuar por ahí. Aunque el primero sea una guerra perdida, tampoco tenemos asegurada la victoria en el segundo y perder dos veces seguidas puede ser un golpe demasiado duro. Peor es nada. Qué se yo.

A, que te den.
B, que te den (por si acaso).

martes, 5 de mayo de 2009

Recuerdo que olvido

Con frecuencia me olvido de cosas. Bueno, en realidad lo que se me suele olvidar es la gente. Lo malo es que, pasado el tiempo, me acuerdo de que olvidé y me siento culpable. Mejor ni hablamos del cabreo que me agarro si me doy cuenta de que la que pasó al olvido del otro soy yo. Debería tener en cuenta que los demás también tienen derecho a olvidarse.

jueves, 23 de abril de 2009

Francamente, querido,...


Nunca me había sonado sincera esa frase del bigotitos. Ahora sí. Incluso yo podría decirla en este momento sin mentir. Me queda una duda: después de decirla, ¿se siente uno liberado o aplastado?

lunes, 13 de abril de 2009

El hombre que sabía querer

No siempre ha sido fiel a su mujer y sin embargo la adora y la hace feliz. Es tierno con los dos niños, aunque a veces trata de quitárselos de encima. Su don es que es un virtuoso del amor. Esto tiene las ventajas de cualquier otra virtud, ahora, creo que él no la cambiaría por librarse de su barriga, por tener más dinero o por ser el tío más inteligente del mundo. No sé cómo lo hace, pero sabe tocar la tecla justa sin ser un gran orador, poniéndole su punto obsceno cuando hace falta. Simplemente quería dejar constancia de mi admiración por este hombre. Los que no poseemos la facultad de querer del modo correcto sabemos que está muy por encima de nosotros. Espero que no se me malinterprete. Yo quiero, incluso a veces amo. Lo que pasa es que mi cariño es caótico, inestable, posesivo cuando no debo y liberal en el momento más inoportuno. Recojo firmas de otros incapacitados para que este señor sea contratado por alguna universidad y pueda dar un ciclo de conferencias sobre el tema.

sábado, 4 de abril de 2009

¿Tú te lo haces?


No, no. No es eso. Eso supongo que sí te lo haces. Digo que si te haces el tonto, el intelectual, el sensible, el de vuelta de todo, el tipo duro o cualquiera de los personajes que puedes reconocer. Sí, hay personajes que usamos como la ropa, porque no estaría bien visto ir en pelotas por la vida. Es más, generalmente con cuando más nos disfrazamos es cuando estamos con el hombre o la mujer con quien nos revolcamos desnudos. Instinto de supervivencia podríamos llamarle. De lo contrario, cada uno que pasa por nuestra cama nos robaría pedacitos hasta dejarnos sin piel con la que taparnos.

La mayoría de los que lee esto conoce los papeles que suelo interpretar, incluso hay quienes los distinguen y tratan de quitarme el maquillaje a escupitajos. Por más esfuerzos que hagan es prácticamente imposible que me vean a cara lavada. Yo no soy la mujer rayos X así que tampoco puedo traspasar disfraces ajenos, es más, a veces cuando se detecta un agujero es mejor mirar hacia otro lado. Como estoy en pleno ataque nudista, os diré que yo si me veo algunas veces desprovista de todo artificio y, reconociendo que no me disgusta del todo lo que veo, tengo que decir que tiene mucho menos encanto que cualquiera de mis personajes.

Resumiendo, yo sí me lo hago. Y tú también.

domingo, 29 de marzo de 2009

¡Mujeres!

A otras les pongo exclamación. A Rosenvinge con su extraña trayectoria y a Watling en su impecable camino. Si tengo que elegir a alguna que me susurre al oído, que sea una de estas:




miércoles, 25 de marzo de 2009

¿Mujeres?

Hace años le dije a un amigo que me recomendara algo para leer. El tipo me dijo que le diera a Bukowski. Así lo hice. Elegí "Mujeres". Cuando iba por la mitad de la novela tenía ya un encabronamiento monumental y estaba deseando hablar con mi colega para decirle que qué tipo de manifiesto machista me había recomendado. Lo más me enfadaba es que no podía dejarlo y hoy día creo que me he tragado toda la obra del "viejo indecente". Cuantos más seres extraños de esos que se hacen llamar "mujeres" conozco, más de acuerdo estoy con Hank/Charles y menos las entiendo a ellas. En resumen, cada día que pasa me siento menos mujer. Algunas veces estoy a punto de agachar la cabeza y reconocer que todo lo que nos pase nos lo merecemos y aceptar el rol de perrito faldero del macho. Así por lo menos no me sentiría extraña. Tendré que ensayar pucheritos, pose de chica desvalida y mirada de admiración ante el hombre que quiero que me proteja y cuide de mí. Después de mucho esfuerzo, mucha bilis tragada y una úlcera sangrante en el estómago, a lo mejor consigo sentirme mujer.

martes, 24 de marzo de 2009

Te echo tanto de menos...

como antes te echaba de más.


No siempre son personas. La diferencia entre echar de menos y echar de más es sólo la presencia.