Tiene púas como un erizo, ojos de felino y aúlla igual que un lobo. Sale de su jaula cuando Bicho Deseo se siente frustrado o yo tengo que aguantar a estúpidos subidos a podios de ignorancia desde donde miran por encima del hombro a los demás. Definitivamente este ser no es buena gente. A menudo se encabrona y de un grito puede espantar al resto de animalillos que me recorren por dentro. Su alma es de diva y no ha llegado nunca a perder las formas, aunque le dejo que enseñe los dientes en ocasiones. Quizás algún día llegue a morder. Sinceramente, no pienso pararlo si lo intenta.
miércoles, 13 de enero de 2010
jueves, 7 de enero de 2010
Saldo
Yo no gané nada y tú perdiste más de lo que puedes imaginar. Todavía me apetece bailar desnuda cuando salgo de la ducha, así que sigo en pie. Los dos nos jodemos, pero yo sigo bailando.
domingo, 3 de enero de 2010
De arrepentimientos
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
No soy tan tonta como para arrepentirme del mal que me han hecho porque sólo el tiempo decidirá si fue más el daño que el beneficio recibido. Tampoco soy tan cínica como para arrepentirme del dolor que pude causar si no fue esa mi intención. Sólo puedo pedir disculpas si alguna vez lastimé de manera premeditada y asegurar que no tengo conciencia de que esto haya ocurrido en los últimos tiempos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Luna azul
Terminamos el año en luna azul. Es algo simple, la segunda luna llena en un mes. Si alguien necesita más datos que vaya aquí. Es un fenómeno poco común. Recuerdo a alguien que me dijo que por lo rarita que era lo más probable es que hubiera nacido en luna azul. Nací en una luna llena normal con ojos "blue".

Habitualmente el idioma inglés me parece bastante pobre, casi matemático, pero todas las lenguas tiene su algo mágico. "Blue" puede significar tanto "azul" como "triste". Que la luna de hoy solamente sea azul en español para todos vosotros y el año nuevo traiga todos los colores del mundo. Feliz año.
martes, 29 de diciembre de 2009
Un hombre sincero
Una vez conocí a un hombre que nunca mentía. Eso no le convierte en buena persona ni en un ser excepcional. Se puede no engañar nunca y ser un auténtico hijo de puta. Él se creía fuerte. Era fuerte. Pensaba que tenía una especie de don. Jamás se preocupó mucho de los demás. Sabía que el resto de la gente miente bastante y le divertía poner trampas para desenmascarar a los fabuladores. Administraba el desprecio con maestría y no le daba pena nadie. Yendo en el metro me dijo un día: "El desprecio de frente, la compasión no es más que una mentira que esconde el mas grande de los menosprecios". Si no hubiera sido mi jefe, le habría contestado que su honestidad no hacía otra cosa que granjearle grandes cantidades de enemigos que utilizaban su mejor arma contra él, que se negaba a usarla aunque fuera necesario. Ya he dicho antes que era un tipo duro, las falsedades que encontraba en los demás no hacían más que reafirmar su manera de ser. Parecía inmunizado.
Cambió de empresa y no le he visto en años. Me alegré de tenerle lejos porque con una persona así cerca nunca puedes estar tranquilo. Tampoco se está tan mal con los compañeros clavándote cuchillos en la espalda siempre que las puñaladas no duelan. No es necesario tener a alguien que te vaya informando de la cantidad de sangre que vas perdiendo con cada una.
Ayer llovió a cántaros. Esperaba a que el semáforo se pusiera en verde bajo mi paraguas sin saber aún que en breve volvería a ver a aquel tipo. Estaba mirando al suelo calculando ponerme lo bastante lejos de la carretera para que los coches no me salpicaran a su paso. Di un paso atrás para asegurarme más de no llegar chorreando a casa, cuando noté que empujaba a alguien. Me di la vuelta para disculparme y, cuando estaba poniendo mi sonrisa de chica desvalida, vi que era él. Estaba hecho una sopa.
Cambió de empresa y no le he visto en años. Me alegré de tenerle lejos porque con una persona así cerca nunca puedes estar tranquilo. Tampoco se está tan mal con los compañeros clavándote cuchillos en la espalda siempre que las puñaladas no duelan. No es necesario tener a alguien que te vaya informando de la cantidad de sangre que vas perdiendo con cada una.
Ayer llovió a cántaros. Esperaba a que el semáforo se pusiera en verde bajo mi paraguas sin saber aún que en breve volvería a ver a aquel tipo. Estaba mirando al suelo calculando ponerme lo bastante lejos de la carretera para que los coches no me salpicaran a su paso. Di un paso atrás para asegurarme más de no llegar chorreando a casa, cuando noté que empujaba a alguien. Me di la vuelta para disculparme y, cuando estaba poniendo mi sonrisa de chica desvalida, vi que era él. Estaba hecho una sopa.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Acostarse con Hank
Mi palabra parece que no vale demasiado, así que ya estoy aquí de nuevo con las preguntas de siempre y sin ninguna respuesta. He vuelto a leer al viejo indecente. En cada novela o relato te identificas con Chinaski y desaparece la repulsión que se siente al principio hacia él. Un día pasa algo y ves que no eres Hank. Te pareces más a una de las histéricas a las que se folla y abandona.
sábado, 17 de octubre de 2009
Hasta luego
Ochenta y ocho entradas y parece que llegó el momento de aburrir y aburrirse. En esos casos lo mejor es irse silbando bajito. Iba a hacer un resumen de todo lo que vino y se fue en este tiempo, pero después de pensarlo diez segundos decidí que nada valía la pena ser mencionado, así que sólo me queda desear suerte a quien la necesite y dar las gracias y un beso a todos los que se pasaron por aquí.
lunes, 12 de octubre de 2009
Untitled
miércoles, 7 de octubre de 2009
De dolores
Uno empieza a hacerse viejo en el momento en que un nuevo dolor no sustituye a uno antiguo, sino que se suma a él.
Generalmente no me duele nada. No sé lo que es un pinzamiento en la espalda ni una migraña. Jamás me he roto un hueso ni he tenido que pasar por quirófano. Hará como una semana me fui fastidiar el tendón de Aquiles, que ya tiene huevos fastidiarme justamente una parte mitológica del cuerpo. Juzgué que era una molestia soportable y seguí con la rutina de ejercicio físico. Pocos días después, gracias de nuevo al saludable deporte, me agarré el peor ataque de agujetas que nunca pude imaginar. Al andar me rabiaba la zona del tendón, al intentar sentarme todos los músculos implicados en el movimiento me hacían saber que estaban ahí a través de insoportables pinchazos. Cada vez que me movía no lograba reprimir un gemido o un término malsonante. El pie, los muslos, los glúteos y vuelta a empezar. Todo un ciclo de dolores diferentes, sin descanso. El cabreo desaparecía según pasaban las horas y se transformaba en algo mucho más parecido a la tristeza.
Por supuesto que ya estoy bien, pero sigo asustada. Es mi primera experiencia de "polidolor" físico y lo pasé mal. De un tiempo a esta parte noto que otro tipo de padecimientos también se pueden sentir conjuntamente. Ya una ausencia no viene a sustituir a una anterior y se acumula a la primera.
Generalmente no me duele nada. No sé lo que es un pinzamiento en la espalda ni una migraña. Jamás me he roto un hueso ni he tenido que pasar por quirófano. Hará como una semana me fui fastidiar el tendón de Aquiles, que ya tiene huevos fastidiarme justamente una parte mitológica del cuerpo. Juzgué que era una molestia soportable y seguí con la rutina de ejercicio físico. Pocos días después, gracias de nuevo al saludable deporte, me agarré el peor ataque de agujetas que nunca pude imaginar. Al andar me rabiaba la zona del tendón, al intentar sentarme todos los músculos implicados en el movimiento me hacían saber que estaban ahí a través de insoportables pinchazos. Cada vez que me movía no lograba reprimir un gemido o un término malsonante. El pie, los muslos, los glúteos y vuelta a empezar. Todo un ciclo de dolores diferentes, sin descanso. El cabreo desaparecía según pasaban las horas y se transformaba en algo mucho más parecido a la tristeza.
Por supuesto que ya estoy bien, pero sigo asustada. Es mi primera experiencia de "polidolor" físico y lo pasé mal. De un tiempo a esta parte noto que otro tipo de padecimientos también se pueden sentir conjuntamente. Ya una ausencia no viene a sustituir a una anterior y se acumula a la primera.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Jugar
Yo nunca había conocido a un verdadero jugador y me dijeron que aquel hombre que desayunaba en la mesa de la esquina cada día, cada noche perdía lo que no tenía en partidas de póker. Esta mañana cuando llegó ya estaba ocupada su mesa y se sentó a mi lado en la barra a degustar su cortado diario.

Soy bastante despistada y siempre termino metiendo en el bolso mecheros gastados. Después de seis intentos para encenderme el cigarro, el tipo, sonriéndome, me ofreció fuego y me dijo: "Fumar es malo". A lo que yo le respondí que jugar también lo era. Sin asimilar todavía la bordería que había salido de mi boca agaché la cabeza y escuché como aquel señor empezó a reír de manera bastante escandalosa. Después le dio un sorbo a su café y ya con el gesto serio me contestó que lo verdaderamente pernicioso no era jugar sino perder. Según mi inesperado compañero de desayuno, uno se enganchaba al juego perdiendo. Me explicó que retirarse cuando se gana es muy fácil, sólo hay que levantarse de la mesa y recoger las ganancias. En su opinión nadie era lo suficientemente valiente como para coger la chaqueta y dejar las cartas en la mesa cuando se va perdiendo. A todo esto, a mí ni se me ocurrió volver a abrir la boca ya que, como dice una amiga mía, cada vez que hablo sube el pan. Pensé que había dado por terminada la conversación cuando, sin levantar los ojos de su taza, volvió a la carga con la siguiente sentencia: "Hay dos tipos de jugadores: los que ganaron alguna vez y siguen apostando con la esperanza de conseguirlo de nuevo y los que nunca ganaron y no se resignan a pasar por esta vida sin saber lo que es tener una buena mano". No me aclaró a cuál de ellos pertenecía el, ni yo, en un ataque de prudencia, me atreví a preguntárselo.
Pagué su café y el mío y salí a la calle sin apenas despedirme, un poco por vergüenza y un poco por sentirme derrotada después de su exposición. Seguimos jugando supersticiosamente después de cada derrota esperando el momento enel mundo se equilibre y nos devuelva lo que perdimos. Lamentablemente cada partida es independiente. Una vez que se han barajado las cartas la cuenta empieza de cero.
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