miércoles, 26 de mayo de 2010

Menú McGuffin con patatas y Coca Cola light

Todos sabemos que para encontrar la respuesta adecuada lo primero es encontrar la pregunta pertinente. Hoy oía (porque lo que es escuchar no lo estaba haciendo) a alguien hablar sobre una serie televisiva de la cual no he visto ni un sólo capítulo. Mi cabeza mientras estaba reflexionando sobre un asunto tan importante como la combinación de mi bolso nuevo con unas sandalias que vi en un escaparate. Pronto llegué a la conclusión de que mi bolso había sido una gran inversión porque me servía tanto para esas sandalias como para otras que ya tengo. En ese momento perdí la excusa que tenía para no prestar la más mínima atención al discurso del petardo de turno. Lo primero que escuche claramente fue: "Al final todo era un puto McGuffin". Por supuesto que el conocimiento de ese término no estaba dentro de mi limitado acervo cultural. Por el contexto pude deducir más o menos de qué se trataba, pero para asegurarme acudí a San Google y encontré esto.

Una frase de un pedante suburbial me dio la pregunta "¿qué coño será un McGuffin?, que era justo la que me llevaría a saber qué es lo que me hace falta. Era sencillo: yo quiero uno de esos, aunque suene a menú de hamburguesería. Antes de ponerme a buscar el mío estuve observando el que tienen los demás. Conozco mucha gente que para esto tiene el amor, el desamor, su pareja, su familia.... Otros su carrera o la acumulación de objetos modernísimos carísimos. Veamos, quizá alguno de los suyos me pueda servir a mí. Queda desechado el McGuffin de tipo sentimental, que a veces termina engullendo la trama entera y mi vida es muy sencilla como para que un simple pretexto se la lleve toda. Lo del modelo material tampoco me convence, no creo que el afán por tener cosas, dinero o éxito vayan a hacer un argumento interesante en mi caso porque mi interés por conseguir esas cosas es mucho menor que pereza. Acepto cualquier sugerencia sobre mi McGuffin ideal y si no se hace la luz, se lo pediré a los reyes el año próximo a ver si hay más suerte.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Poca cosa,

¿por qué te escondes si nadie te busca? Bueno, por ahí no te quieres dar cuenta de eso.

jueves, 29 de abril de 2010

El examen

Anoche soñé que volvía a la universidad. Tenía que hacer un examen conjunto de latín y griego. Junto a mí, una amiga en parecida situación y, subida a la tarima con aire prepotente, una de las compañeras más mediocres y anodinas con las que me topé. Mi amiga y yo nos miramos sorprendidas porque nuestro destino (al menos académico) estuviera en manos de semejante ser. Nuestra indignación va en aumento a medida que leemos las preguntas y soportamos la mirada de la nueva profesora. Bastante rato después me doy cuenta de que yo ya había terminado la carrera hace años y que no tenía que estar ahí, mucho menos para rendir cuentas a esa persona. Aún así, me quedo quieta hasta que mi compañera de fatigas se levanta y abandona el examen al verse en la misma situación que yo. La veo marcharse, pero yo me quedo. Ahí me despierto.


Cada psicólogo aficionado que interprete lo que quiera. Por mi parte entendí que el mayor rencor nace cuando quien acaba por encima de ti es alguien a quien consideras inferior. No es porque la situación nos parezca injusta, sino porque en el fondo sabemos que los responsables de esa situación somos nosotros en última instancia. Lo malo es que nos solemos calmar pensando en nuestra superioridad y no hacemos nada. Bueno, sí que hacemos, dejamos que el otro gane y nos convencemos de que perdimos porque quisimos.  ¿Quién es el mediocre entonces?


martes, 13 de abril de 2010

Copy & paste

A veces me pongo muy zorra:

"Viendo una zorra unos hermosos racimos de uvas ya maduras, deseosa de comerlos, busca medio para alcanzarlos, pero no siéndole posible de ningún modo, y viendo frustrado su deseo, dijo para consolarse: -Estas uvas no están maduras.
A veces se manifiesta no apetecer lo que se ve imposible de conseguir."

sábado, 20 de marzo de 2010

Dormir sin sábanas

Hola, soy Manuel. No hace mucho me enteré de que esta petarda, que dice ser mi amiga, ha ido publicando cosas sobre mí y mi familia.  Me encanta que hablen de mí y creo que, no importa si acertadamente o no, aquí se ha hablado  desde el cariño. Para ella soy como me ve y ella para mí es lo que yo veo. El mundo es así de simple. Si matase a alguien, su imagen de mí cambiaría. Si fuera feliz, también. Ambos supuestos son muy poco probables aunque yo sé que, si se dieran, Manuel García seguiría siendo el mismo. Sí, eso es. Esa certeza invalida todo lo demás. La gente espera y teme cambios en su vida. Yo sé que no importa. 

Ahora estoy absolutamente solo. Desde que se fue Sonia no he vuelto a estar con nadie. No soy más desgraciado que antes, tampoco más feliz. Me da miedo. Se supone que me tenía que dar cierta seguridad saber que tengo algo inmutable, eterno de algún modo. A mí me acojona. He hablado con Ele de esto y ella, que a veces es bastante ingenua, cree que todavía no estoy perdido del todo, que soy recuperable. Es su manera de demostrar que le importo. Quizás sea desagradable escucharlo, pero yo sé que si un día la pierdo a ella o a cualquiera, no va a pasar nada. Después del llanto, del pataleo, nada. Yo otra vez. Nunca deberíamos darnos cuenta de estas cosas. 

Llevo dos noches durmiendo sin sábanas. Ningún ser civilizado se plantearía dormir sobre el colchón desnudo y ahora entiendo por qué: nadie quiere comprobar que se puede dormir sin sábanas.

domingo, 7 de marzo de 2010

Pobrecita la fea

Todos conocemos a alguna chica poco agraciada a la que un tío le hizo sentir especial y luego la dejó tirada. Posiblemente algunos de vosotros os habréis sentido la fea más de una vez. Estamos de acuerdo en que son historias previsibles y con poca intriga. Si nos enganchan es porque todos llevamos a esa chica dentro. No tengo gran predilección por las víctimas y casi siempre se lo buscan ellas mismas por ilusas. El caso es que ahora estaba pensando en una fea concreta (no, no soy yo) y me da lástima. Hay gente que evita ir al cementerio para no enfrentarse con la verdad de lo que es. Del mismo modo yo no quiero escuchar más historias de feas.

viernes, 26 de febrero de 2010

Recuerda que..

ninguna decepción es tan profunda como la de darte cuenta de que las cosas no son nada más que lo que parecen.

martes, 16 de febrero de 2010

Me caigo y ¿me levanto?

"no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está"




Una buena manera de evitar recaer es no volver a subir nunca, cosa que, por otro lado no te salva de seguir descendiendo. La inercia de continuar cayendo puede ser más cómoda que enfrentarse al miedo de volver a perder altura. Puedo intentar, e incluso conseguir, no tropezar dos veces con la misma piedra, pero siempre habrá pedruscos nuevos. Total que si sigo tirada en el suelo mirando la la roca que me hizo tropezar podré estar segura de no encontrarme otra. Como ya se me hace tarde y en algún momento tendré que continuar el camino, aprovecho para incorporarme ahora que ya he perdido todo interés por seguir observando lo que me hizo darme de bruces contra el suelo. ¡Joder!, me fastidia saber que en cuanto vuelva a estar en pie habrá otra puñetera piedra esperando mi torpeza.

martes, 9 de febrero de 2010

Sabiduría oriental

Y me dijo la galletita de la suerte:

"Sabrás que el momento ha llegado cuando llegue"

¡Estúpida galleta! Soy despistada. Necesito que alguien me avise.

domingo, 7 de febrero de 2010

Felinos


"Lloverá
y ya no seré tuya..."

Un gato que se traga su orgullo suele terminar lamiéndose las heridas.